El corta y pega de nuestro proyecto da sus frutos. Un buen día un tal señor belga llamado Guy Schraenen, se pasea por un museo, con el que yo personalmente guardo un estrecho vínculo diario, el MACBA, y entre trabajo y trabajo, acaba hojeando un catálogo, con el que se queda totalmente fascinado, y resulta ser el nuestro. Ese del que se llegaron a hacer 500 ejemplares, y que tú y todos tus compañeros regalásteis a diestro y siniestro; aquel con el que nuestro querido David Santaeularia, no estaba muy convencido de que alguien llegaría hasta el final, dado el tiempo que le llevaría poner todas las imágenes en su lugar. Ese que nos llevó tantas tardes metidas en HANGAR, doblando y salivando sobres, grapando fanzines, agrupando cromos y doblando doropaedias; ese que mantuvo a Bert en estado ojeril durante una temporada.
Todo un esfuerzo que Schraenen ha valorado y ha incluido como obra en una exposición en WESERBURG y con posterior itinerancia a la Fundación Serralves. Así, entre Warhol, Gursky, Robert Filliou, Lichtenstein, Oldenburg y Byars tendrá un hueco ‘Lo tengo, no lo tengo’.





















































